Phoenix, Arizona-- El alguacil del condado más populoso de Arizona está haciendo espacio en una vasta cárcel y está decidido a capturar a indocumentados para llenarla. La policía de la región recibe entrenamiento de último minuto. Y se han planeado protestas en todo Phoenix.
La nueva ley migratoria de Arizona entra en vigor el jueves, creando una mezcla potencialmente volátil de policías, inmigrantes indocumentados y miles de activistas, muchos de los cuales planean manifestarse sin identificación como muestra de solidaridad.
Por lo menos un grupo planea bloquear el acceso a oficinas federales, desafiando a las autoridades a preguntarles su estatus migratorio.
"Nuestro mensaje para ese día es: 'No acates, no aceptes''', dijo la activista Liz Hourican, cuyo grupo, CodePink, planea bloquear la entrada de las oficinas de inmigración en Phoenix.
Mientras ambos bandos se preparan, una juez federal decidirá si bloquea la ley, la cual requiere que los policías, al hacer cumplir otras leyes, revisen el estatus migratorio de una persona si sospechan que ésta se halla en el país de manera ilegal. También prohíbe que los inmigrantes indocumentados busquen trabajo en lugares públicos.
La policía se apresuraba ayer para entrenar a los policías, incluso sobre cómo evitar la discriminación racial, y hacía planes para recibir un posible influjo de detenidos.
Muchos de los 15,000 policías del estado han estado viendo un DVD distribuido este mes que les dice cuáles indicios podrían delatar a un inmigrante indocumentado, como hablar mal el inglés, ponerse nervioso o viajar en un vehículo con muchos pasajeros. El video advierte que la raza y la etnia no son indicios para detener a alguien.
Algunos jefes de policía siguen oponiéndose a la legislación, pues señalan que es tan vaga que no hay entrenamiento suficiente para eliminar posibles confusiones.
"¿Me voy a sentar aquí y decir que creo que todos los oficiales tienen un entendimiento claro de la ley después de que salen del entrenamiento?", preguntó el jefe de la policía de Tucson, Roberto Villaseñor. "No, porque creo que la ley está mal diseñada".
La línea de acción más severa se espera en el área de Phoenix, donde el jefe de policía del condado de Maricopa, Joe Arpaio, planea una nueva redada, sin importar lo que decida la juez Susan Bolton.
Arpaio, conocido por su dura posición contra la inmigración ilegal, tiene pensado enviar cerca de 200 comisarios y voluntarios en busca de violaciones de tránsito, personas con órdenes de aprehensión y otros. El alguacil ha usado esa táctica antes para arrestar a decenas de personas, muchas de ellas indocumentados.
"Nosotros no esperamos. Simplemente lo hacemos", dijo. "Si hay una nueva ley, la vamos a aplicar".
Entre los eventos organizados está una marcha al Capitolio estatal en la madrugada, seguida por una misa; una manifestación afuera de la oficina de Arpaio y un concierto frente a la cárcel de Maricopa, de acuerdo con la Red Nacional de Organización de los Jornaleros (NDLON, por sus siglas en inglés).
"Es un desafío, para ver si vienen y arrestan a esas personas", dijo Pablo Alvarado, director ejecutivo de la NDLON. "Los retamos a venir y preguntar".
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